La historia de nuestro edificio se entrelaza con el nacimiento de la Avenida de Mayo, inaugurada en 1894 como el gran bulevar parisino de Buenos Aires. Construido poco tiempo después por la familia Gregorini, el inmueble representa el esplendor arquitectónico ecléctico con influencias italianas y de transición al Art Nouveau.
En su planta baja funcionó la célebre Confitería La Alhambra, recordada por su orquesta de señoritas, mientras que sus pisos superiores albergaron al prestigioso Hotel D'Arc y luego al Gran Hotel Eslava. Por sus estancias pasaron figuras de renombre mundial como Le Corbusier, José Ortega y Gasset, Sarah Bernhardt, Enrico Caruso, Arturo Toscanini, Theodore Roosevelt y Václav Nijinski.
Tras décadas de reposo, el edificio fue rescatado mediante una meticulosa puesta en valor patrimonial que preservó sus bovedillas originales de ladrillo a la vista, sus pisos de pinotea y parquet, sus aberturas de madera maciza y sus balcones de hierro forjado. En 2001, el reconocido artista Alfredo Segatori plasmó en su esquina el mural que inspiró la identidad de La Fresque.
1894
Edificio de 1894
Estructura original preservada en el eje histórico de la ciudad.
Puesta en Valor
Bovedillas, maderas nobles y balcones franceses restaurados.
Mural de Segatori
Arte urbano emblemático en la intersección de Avenida de Mayo y B. de Irigoyen.